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lunes 7 de septiembre de 2009

Himno a la Escuela "Timoteo Liévano"

Escuela Timoteo Liévano
Centro Escolar Timoteo Liévano


Letra: Prof: Domingo Urrutia
Música: Prof. Luis Fuentes

Es nuestra escuela sacro altar
un bello centro de instrucción
a quien el pueblo debe dar
su buena ayuda y corazón

En nuestra escuela sin igual
la vida es toda emoción,
en ella la verdad y el amor
se predican sin cesar

Timoteo Liévano es el nombre símbolo
de la escuela en que se forja noble juventud
y que de hijos de virtud
a San Pedro a de dotar

Templo hermoso donde el alma se hace límpida,
yo te llevo en mi conciencia como un símbolo
yo te quiero escuela mía
y jamás te olvidaré.

Himno que cantaron los niños de primer grado 2009 en la inaguración de la Semana Cívica. Himno compuesto por Profesores de dicho Centro Escolar hace bastantes años. Pedí copia de la letra al ex Alcalde y Profesor Guillermo García. Espero conseguir mas datos sobre esta obra.

viernes 4 de septiembre de 2009

La teniente


“¡Buenas tardes le dé Dios, don Chofo”, le dijo la señorita Pimpa a don Sofonías Pereira, cuando ese día lo halló sentado en el atrio de la iglesia. Como buen caballero, don Sofonías se alzó, correspondió al saludo de la dama, y la tomó del brazo para ayudarla a bajar gradas. “¡A saber dónde se habrá metido el mentado sacristán!”, comentó ella mientras avanzaba hacia la acera.

La señorita Pimpa era maestra, soltera, hija única, con casi seis décadas en la osamenta. Alta, delgada, aguilucha de rostro, musunga de pelo, velluda de piernas, no dejaba nunca su traje sastre. Si iba a velorios: negro; si a clases: celeste, marrón, crema, o lo que fuera, pero siempre con ese terno –falda, blusa y chaqueta– que la hacía sentirse espléndida.

Claro que los alumnos, impíos, la llamaban la Teniente. Y es que también, calzada con altos y punzantes tacones, zanqueaba largo y pateaba fuerte. “¡¡Ya viene la Teniente!!” Y el monerío volaba a acomodarse en los pupitres, mientras la maestra pasaba revisión, con aspecto de peligrosa gárgola.

Pero no era agresiva la señorita Pimpa. Después de todo, sus alumnos la querían por su proximidad humana y la respetaban por su competencia académica y por su capacidad para mantener los marcos de toda buena educación: “La tarea es para el lunes a las ocho; no para las ocho y media, ni para las nueve. ¡Y no admito el clásico ‘es que fíjese que’ de los haraganes!” Y en cuestión de buenos modales era implacable: “Andar limpio el uniforme, usar pañuelo, llevar los zapatos bien lustrados, peinarse, son actos de respeto para uno mismo y para los demás”. Y resucitaba el manual de Carreño para el comportamiento público y privado.

“¿Y cómo está su mamá, niña Pimpa?” “Para sus años, bien, don Chofo. Mira bien, oye claro, camina firme. Le aseguro que estoy más mandria yo”. “¡Usted siempre hermosota, no se haga! ¿Y cómo no va estar saludable, si sigue siendo una gran maestra!”

Y la señorita Pimpa se quedó un rato con don Sofonías para compartir con él, bajo la fronda de un arbusto, un poco de su mundo:

“No seré la mar y sus conchas, don Chofo; pero intento saber lo que enseño y hago lo posible por enseñarlo como Dios manda. Soy normalista, de las de antes. En aquellos tiempos, a uno le daban una formación bien completa. Yo me especialicé en matemáticas. No fue fácil. En esos años, se pensaba que los números eran cosa de hombres. No me importó.

En la ‘Normal’ estudié aritmética, álgebra media, álgebra superior y trigonometría. Después, aprendí por mi cuenta cálculo diferencial, cálculo integral, geometría analítica, estadística y demografía. ¡Y con eso le he ayudado a un gentío a tener bases para ir a la universidad! Hoy estoy aprendiendo computación. Voy a la capital, a clases, dos veces por semana. Es que los tiempos son otros, y uno tiene que estar al día... Espere un tantito, don Chofo. Allá va entrando a la iglesia el sacristán y quiero decirle que la abuela de él, que es mi vecina, está en paso de muerte. El ingrato, por andar sacudiendo santos, ha dejado íngrima a la pobre señora...”

La señorita Pimpa fue y volvió. Luego, el jubilado y la maestra alargaron la conversa: “Pues como le decía...” Por las calles aledañas, ya empezaban a andar los pregones que ofrecían las proverbiales sabrosuras de la tarde.

martes 1 de septiembre de 2009

Inicia el mes de la Independencia

Las escuelas de nuestro pueblo y de todo el País se preparan para conmemorar el 188 aniversario de la Independencia de Centroamerica.

Se convierten en costumbre los diferentes ensayos, los actos realizados dentro de la escuela así como la celebración principal del 15 de septiembre. Prevalece mas el espectáculo y el sacrifico sin mucho sentido, de alumnos desfilando bajo el sol por la calles principales del pueblo.

No obstante, muchos de nosotros que ya pasamos esa época de escuela, recordamos con sentimientos de todo tipo lo que hacíamos y que era algo trascendental. Nos preparábamos para hacer todo bien, íbamos bien "planchados" y perfumados. Mejor todavía, si fuimos elegidos para la escolta, salir de abanderados, por méritos o casualidad.

Y cómo olvidar si formamos parte de la entonces "Banda de Guerra", hoy "Banda de Paz". Y claro, en aquellos tiempos los grados mayores tenían alumnos mayores, ahora son demasiado jóvenes. La Banda de la Timoteo era de las mejores del País, muy sólida y de calidad. Recordar cuando bailábamos en un número artístico, nos disfrazaban de esclavos o de prócer. La curiosidad por ver a las cachiporras y el estreno de traje de la banda de la Escuela o Instituto.

En ese entonces todo tenía sentido, y lo sigue teniendo según sean nuestras ideas. Cosas difíciles de cambiar que se han vuelto una tradición, como hechos repetitivos de cada año.

Si nos descuidamos y no profundizamos sobre el fondo de aquellos acontecimientos que denominamos "Independencia", quizá nos de igual. La invitación es a tomar una postura. La historia puede ser interpretada de acuerdo a las conveniencias de la clase dominante, en nuestras manos está buscar la verdad.

Paradógicamente creemos que somos independientes pero conservamos el lenguaje de los conquistadores, a esa conclusión llegábamos en una cátedra reciente. Pero eso no deja de ser anhelo. Quién y como cambiar nuestra lengua o idioma? Y ni hablar sobre la realidad cotidiana en materia económica, política y otros. Somos o no independientes? Entonces que se celebra? Presenciaremos un espéctaculo donde las autoridades civiles y militares se ponen de acuerdo para darlo, otros para divertirnos, tomar fotos y videos para subir en este espacio web. Mientras la gran mayoría de estudiantes son el centro de todo.